Qué hacer en Valladolid: la ciudad «fea» que te va a sorprender
Dicen las malas lenguas que Valladolid, Pucela para los amigos, es la ciudad más fea de Castilla y León. Vamos a desmontar mitos y a descubrir qué se puede ver y hacer en Valladolid. Esa “ciudad fea”, que si se le mira con detenimiento empieza a sorprender al viajero con rincones que anuncian el barroco y que rebosan arte; O con sabores tradicionales en bocados de tapas. Acompañados siempre con un buen vino de una de las tres Denominaciones de Origen que hay en Valladolid.
Qué visitar en Valladolid
Fachadas burguesas del s. XIX:
Si hay un paseo que me encanta por sus edificios es paseo de la Acera de Recoletos. La que fuera parte del ensanche de Valladolid es hoy una de las calles/paseos más caros y bonitos de la ciudad. Muchos de sus edificios nos transportan a otra época, con fachadas de estilo francés que resultaban exóticas en la Castilla de entonces.
Plaza del Viejo Coso:
Poner un pie en esta plaza es hacerlo en una plaza de toros de 1833. Resulta chocante ver el uso que desde finales del s. XX se le da a esta plaza de planta octogonal. Hoy es uno de los rincones más coquetos en el que podrás vivir en Valladolid.
Campo Grande:
Bienvenido al pulmón de Valladolid. Aquí se pasea, se lee, se hace picnic y se sestea. Si quieres dar de comer a los patos, pasear con tu pareja o simplemente desconectar este es tu lugar. Uno de los emblemas de este parque de 11 hectáreas son sus pavos reales ¿cuántos puedes contar?
Museo de Arte Africano Arellano Alonso:
Si quieres hacer un viaje a África no debes perderte el Museo de Arte Africano Arellano Alonso. Aquí encontrarás una de las colecciones de escultura en terracota más importantes de Europa.
Pasaje Gutierrez:
Se trata de una galería comercial típica del s. XIX, es muy cortita, pero aquí nuevamente te transportarás a otra época. Algunas de las tiendas y locales que hoy ocupan esta galería son tiendas de diseño o bares de estilo vintage donde tomarse un gin tonic o una cerveza diferente.
Jardín del Arco de Ladrillo:
El pasado industrial de Valladolid está presente en muchos de sus edificios. En el paseo del Arco de Ladrillo podemos caminar por un jardín invernadero – abierto – que está integrado en lo que antes fuese la nave de Enertec. Su fachada de ladrillo y sus vigas de hierro quedan cubiertas por enredaderas y hojas.
Los clásicos que no te puedes saltar
Por si es tu primera vez en Pucela, aquí van los imprescindibles: la Plaza Mayor, la primera plaza mayor regular de España y el salón de la ciudad; la Catedral, con su aire inacabado y su fachada herreriana; el Museo Nacional de Escultura, en el Colegio de San Gregorio, donde el barroco castellano se te mete por los ojos; y la Casa de Cervantes, que recuerda que el autor del Quijote vivió aquí unos años. Y si vienes en primavera, la Semana Santa vallisoletana es una experiencia que merece una escapada por sí sola.
Qué comer y beber en Valladolid
Aquí se va de pinchos y no se pide perdón. Valladolid presume de ser capital del pincho y la tapa, y celebra cada año un concurso nacional que ha convertido la barra en un arte. Mi consejo: elige una calle del centro, pide la tapa de la casa y deja que el camarero te recomiende el vino. La provincia reúne tres Denominaciones de Origen —Ribera del Duero, Rueda y Cigales— así que tienes tinto, blanco y rosado a tiro de copa. Y si te gusta el cordero asado o el lechazo, pregunta: aquí es casi religión.
Entonces, ¿es fea o no?
Mi veredicto es que Valladolid no es una ciudad que se enseñe en una postal, sino que se descubre despacio. No tiene un monumento que te deje sin aliento nada más llegar; tiene paseos, plazas, museos, mucho verde y una vida de barrio que se agradece. Si la visitas con tiempo y sin prejuicios, te llevarás una sorpresa. Y si viajas con peques, tengo otra lista pensada para vosotros: los mejores planes con niños en Valladolid y provincia.